Nini Marshall: Lengua, radio, humor y censura por Eduardo Balestena

Por Eduardo Balestena

Lengua, radio, humor y censura – El caso de Niní Marshall, de Silvina Marsimian (Cuadernos de lingüística aplicada, Edit. Biblos)

lengua-radio-humor-y-censura-caso-nini-marshall-marsimian-D_NQ_NP_282421-MLA20775163701_062016-F.jpg
Silvina Marsimian, Profesora en letras, Magister de Análisis de Discurso (UBA) fue directora de las colecciones Historia de la Literatura Argentina y Grandes Escritores Latinoamericanos que publicó Página 12 y coautora –junto con Marcela Grosso- de Panorama de la Literatura Argentina Contemporánea (Santiago Arces Editor). Es capacitadora docente y ha sido vice rectora del Colegio Nacional Buenos Aires.
Humor y censura
Producto de una extensa investigación y de un exhaustivo análisis su libro, en primer lugar, reivindica los textos que Marina Esther Traveso (1903-1996) elaboró bajo el seudónimo de Niní Marshall. No sólo incursionó en un ámbito nuevo –la radiofonía- sino que fijó elementos de la oralidad que utilizó como material de sus monólogos. Silvina Marsimian postula la importancia de Niní Marshall como escritora y a su producción como inserta en un proceso de cambios en el habla derivados del impacto inmigratorio y de la conformación de un nuevo tipo de sociedad a partir de este fenómeno, y del advenimiento de la radiodifusión.
Tal proceso se produjo en el contexto del gobierno surgido del golpe de estado del 4 de junio de 1943, que llevó a cabo una política intervencionista que –con un objetivo de homogeneización social y control -censuró a muchas expresiones y artistas, entre ellos a Niní Marshall.
Más allá de su captación de los modismos e idiosincrasia de aquellos en quienes se inspiraba, la estrategia de humor de sus textos se basa, en gran parte, en descubrir, fijar y cuestionar estereotipos verbales e ideológicos surgidos en el seno de la nueva sociedad, que se sucedía a la tradicional.
Eso, sostiene la autora, es lo que la hizo “peligrosa” para el poder de facto.
La cervanta argentina
María Elena Walsh llamó a Niní Marshall (1996) “la cervanta argentina”. No es una observación menor: “Sólo un prodigioso dominio del idioma le permitió…descalabrarlo, travestirlo y lanzarlo a las efímeras ondas del éter…”, sostuvo la escritora y cantautora. Como Cervantes, señala Silvina Marsimian, incorporó en sus textos todos los niveles de la oralidad.
La cita y el trabajo a partir de las transcripciones de los monólogos de distintos personajes permiten no sólo apreciar el ingenio, la agudeza y la irreverencia, sino también el dominio lingüístico de quien tiene el poder de utilizar expresiones reconocibles y convertirlas en un eficaz mecanismo de humor.
Parodia y formas del habla
Silvina Marsimian analiza distintos elementos estereotipados del habla –fórmulas fijas (como dichos), colocaciones, locuciones- que pautan la comunicación y que se cierran a lo nuevo. La estrategia del humor consiste en parodiarlas. La parodia es un lenguaje paralelo que usa de esas formas para mostrarlas. El humor siempre tiene un costado crítico. Ejes como: La madre, el barrio, la familia, el casamiento, son blancos de sus estrategias de humor.

77692517a3fc393f999c37339f1e5e82.jpg
Niní Marshall, que se exilo durante el peronismo para hacer en el exterior una brillante carrera cinematográfica, construyó a su personaje de Catita a partir de la observación de muchachas que iban a la salida de la radio a pedir autógrafos a Juan Carlos Thorry, su partenaire en las presentaciones radiales. No obstante, a su regreso del exilio construyó a otro personaje basado en la oralidad de un sector social muy diferente, el del barrio norte: Mónica Bedoya Cuello de Picos Pardos Sunset Crostón, con la misma agudeza que lo había hecho con aquellos inspirados en la inmigración, como Doña Caterina o Cándida.
Todos parecen tener en común el basarse en las formas de la estereotipia verbal y hacer de ellas algo absolutamente nuevo.
Sus libretos, elaborados cuidadosamente y corregidos con gran rigor, fueron el elemento central al cual sumó el diseño del vestuario de sus personajes, ya que las emisiones radiales –que comenzaron en 1937 en Radio El Mundo- eran con público.
Niní Marshall merece ser recordada por haber abierto un espacio único, inimitable e irrepetible: el de un humor a partir del análisis de la oralidad, en un contexto histórico donde a la mujer le estaba reservado un papel muy diferente. Pudo abrir ese espacio inaugural por su enorme talento en la apreciación del habla, en su potencial y en sus modos de trabajarlo.
Silvina Marsimian ha obtenido lo que se propuso al llevar a cabo su trabajo: reivindicar a Niní Marshall como escritora.

nini.jpg

Donacion BRUTAL

Tu donación nos ayuda a seguir creciendo y llevando a delante este proyecto. Es un aparto mínimo pero para la revista, es importarte. GRACIAS.

$10.00

reliance.png

REVISTA BRUTAL es una publicación gratuita. Pero podes colaborar a través de los siguientes links

Agradecemos tu colaboración BRUTAL a traves de MercadoPago

Agradecemos tu colaboración BRUTAL a traves de Paypal

También podes ayudar a la Revista ingresando en las publicidades que se muestran.

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s