Lucas: en busca del tiempo erotizado

Esta es la historia de un episodio en la vida de Lucas. Que comienza al descubrir una revista porno a lo siete años y que concluye pasados sus treinta años, en una búsqueda de archivo e introspección, sobre aquellas páginas que se convirtieron en objeto de deseo.

ero homo

La historia sucedió de pronto
y todavía no la entiendo,
si no te importa te la cuento,
tal vez me puedas ayudar.

(Lucas, Raffaella Carra)

Lucas: en busca del tiempo erotizado

por Pietro Salemme Silvert

En los años 80s un kiosco de diarios y revistas podía ser una puerta de acceso a tantos mundos como páginas se encontraran. Solo Maxwell Smart tenía celular, y no enviaba imágenes ni videos. Los niños curiosos de esa época podían encontrar en allí, muchas aventuras. Lucas tuvo la suerte de de tener un padre que heredo a la vez de los suyos un puesto de diarios, con su casita azul y sus publicaciones más variadas. Pero cuando el negocio dejó de ser próspero, el padre cerró la casita azul, guardó todos los diarios y revistas en una de las habitaciones vacías de la casa, y se hizo de otro trabajo.
Fue en alguna siesta de sus siete años donde Lucas y un amigo se metieron en ese cuarto. Y entre Billiken y Anteojito apareció una Eroticón. La Eroticón fue una revista que dejó la huella de sus letras de neon color rosa chicle en la infancia y adolescencia de mas niños y púberes que hombres. La revista apareció poco después de la bienvenida Democracia y en sus páginas el sexo era porno puro y duro. Sin embargo esas imágenes ocupaban solo un 10% de la revista. Porque si bien todo lo demás era referido al sexo, de manera más o menos vulgar aparecían noticias, historietas, entrevistas a personalidades de la cultura y el espectáculo, informes sobre todo tipo de conductas, correo de lectores… Y un en algún momento de la historia de la revista una sección que rápidamente se convirtió en suplemento y que se llamó Eroticón Homo o Ero Homo (dependiendo el tiempo). Encontrar la Eroticón generó un revuelo en lo niños: risas, bromas, señalar con el dedo, pasar de una página a otra y no parar de reírse con sorpresa de un negro con pito enorme (del #negrodewhatsapp aún no había señales) Tanta alharaca atrajo a la mamá de Lucas, que les quitó la revista de la mano, la guardó y les dijo que esas cosas eran de grandes, que no eran para ellos. Y era cierto, esa revista no era para ellos. Era para Lucas. Pero para el Lucas adolescente que volvería a encontrar esa revista a los 15 años. Y ahí sí. Ahí sería toda suya. Al menos por un tiempo. Porque ya sabemos que nada es para siempre.
En la Avenida Gaona, a la altura de Haedo, y hasta hace unos años, existía una heladería muy particular. Particular porque era una isla vidriada y en los alrededores había espacio para estacionar autos y bancos donde sentarse. En una zona tan transitada y bastante opaca, la heladería pintada de amarillo llamaba la atención. Era una de las heladerías Fain. En su última epoca fue parte de la cadena Pons. Y no las atendían Norma y Mimí sino que era atendida por sus dueños, los Hermanos Pons. En alguna de esas idas a la heladería con su compañero de aventuras, mientras el helado se les derretía, encontraron en la parte trasera, bajo un montón de hojas secas de los árboles, los restos de una revista porno. El secreto duró hasta que alguien se dignó a juntar las hojas y la revista desapareció. Pero para ese entonces, ya se habían tomado muchos helados, y la había visto muchas veces. Y antes de irse, cada vez, volvían a esconderla bajo las hojas secas.
La adolescencia llevó a Lucas a recordar aquella revista Eroticón. Y recordar que no solo había mujeres desnudas. También había hombres. Como un explorador volvió a rastrear ese remanente de revistas que cada tanto era desplazado de una habitación a otra. Y entonces la encontró. Y hurgó entra las páginas para dar con el suplemento. Y ahí estaba. El tiempo no había pasado. Eroticon Homo Número/2, con la burlona advertencia “Para los que se ríen del hombre”. Pero Lucas no se rió. Y durante el tiempo que esa revista pasó por sus manos, le hizo los merecidos honores a Onán, con un record de 7 en un día, que aún hoy, pasados sus 30 años, no logra superar.
Como ya dije, nada dura para siempre. Y un día la revista desapareció al igual que todo el remanente. No puede saber cómo sucedió ni cuándo. Solo que sucedió. Y que aquella habitación donde se encontraba a solas con sus deseos, se convirtió en otra cosa.
Su salida del armario no fue fácil. Y aunque en sus citas masturbatorias recurría a cuerpos masculinos, no dejó el armario hasta los 25 años. Tampoco generó vínculos amorosos con mujeres. Lo cual lo salvó de mentiras, ocultamientos y situaciones incómodas. Pero esa, es otra historia. Porque las salidas del armario son siempre algo muy personal y cada uno está signado por diferentes factores.
Hay imágenes que dejan huellas. Y a veces uno no sabe hasta qué punto. Con los años, aquel suplemento se convirtió para Lucas en un perdido objeto de deseo. Pasados los 30 comenzó a reflexionar sobre sus primeras sensaciones hacia los hombres y entonces, como un hit que vuelve de décadas de gloria, volvió aquella imagen de suplemento, su foto de portada, un comic super colorido de la última página protagonizado por un proctólogo que por supuesto, se llamada Doctor Gaynor. Y entonces Lucas, quizo buscarla. Quería volver a tener entre sus manos aquella semilla de deseo. Comenzó donde todos comenzamos en estos tiempos: Google. Y dió con una publicación en #MercadoLibre de, exactamente ese suplemento. Pero la publicación estaba finalizada. Lucas llegó tres semanas tarde. Siguió buscando. Pasó por foros y blogs. Hasta que se cruzó con un texto mío donde entre recuerdos personales, archivo e investigación hablaba de la revista Eroticón desde la página de la Biblioteca LGTBI “Oscar Hermes Villordo”, la primera biblioteca/museo de diversidad sexual de la Argentina que he fundado en 2009. Se puso en contacto. Y una fría mañana invernal, acompañado de una amiga llegó a la Biblioteca. Y entonces, volvió a tener entre sus manos el suplemento preciado. La Eroticon Homo, con ese hombre musculoso dándole la espalda a la cámara y mostrando todo lo que tenía para dar. En broma pidió quedarse a solas, sosteniendo esas páginas como quien abre la Biblia en misa. La misa del porno santo, el que pone las primeras migas en el camino, el que no se contamina, el que no daña, el que no es pecado.
La historia de Lucas me pareció tan maravillosa y a la vez tan cerca de otras que escuchado o de la mía propia en algunos aspectos que le pedí permiso para contarla. Y compartirla. Porque en lo anecdótico se construyen los grandes mundos, y las experiencias que parecen mínimas, muchas veces pueden ser un signo de los tiempos.
Gracias Lucas por permitirme compartir esta historia de búsqueda y deseo.
LA PERLITA: El suplemento que ostenta a un voluminoso caballero tiene en su interior lo que se podrían considerar piezas de museo, como una una fotonovela protagonizada por Roberto Jáuregui y Batato Barea como La Gordita presentada como: “Las aventuras de la gorda y la flaca: Una pareja que está en el cambio”. Roberto Jauregui también firma una columna titulada “Jauregui no se traga todo lo que le tiran”. Y lo demás, es parte de los misterios del archivo… NO DEJES DE VER LA TAPA AL FINAL DE ESTA NOTA!!!

lucas

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eroticon ero homo.JPG
Del Archivo de la Biblioteca/Museo LGTBI “Oscar Hermes Villordo”
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