Rebobinando a Tita

la_calle_y_yo_tita_merello.jpgLa Iglesia no es la Calle
Sobre la lectura de “La Calle y Yo” de Tita Merello
por Pietro Salemme Silvert

“Flotar muchachas, flotar”
Tita Merello, La calle y yo

Para el año 1972, Tita Merello ya había filmado 27 de sus 32 películas. En el 74 vendría “La madre María”, en el 76 “El canto cuenta su historia”, en el 80 “Los miedos” y en el 85 “Las barras bravas”. Esto significa que para 1972, Tita era ya el personaje consagrado que pasaría a la historia y sería visitado por generaciones posteriores. En 1933 entra al cine con Tango!, primer filme sonoro de nuestra historia. Sus personajes estuvieron siempre impregnados de una fuerza femenina única, ella toda parecía hecha de barro, agua dulce y adoquines. Arrabalera, hembra de campo, morocha de ciudad, madre de letra de tango. Escucharla cantar, verla actuar, remite a demasiadas imágenes. Por eso un libro titulado “La calle y yo” y firmado por la propia Tita en 1972 no puede mas que inquietar. Una autobiografía no sobre lo que se dice se ella, sino lo que dice ella de si misma. Al menos, eso esperaba en este libro que ya cumple 45 años y que no tiene más que elogios en la contratapa como única referencia…
La foto del rostro de Tita en la portada del libro me invitó desde un primer momento. Como si me dijera “Vení muchacho, voy a contarte un secreto” Si no fuera porque el libro estaba firmado por Tita, no hubiera continuado mas allá de la segunda página. Pero se trataba de ella, y quería seguir hasta el final. De tanto en tanto, cerraba el libro y volvía a mirar la cara de Tita en la portada. Ya no me invitaba a contarme un secreto, ahora me decía “Jodete, pebete, jodete”
Iniciando este comentario, dí con la página oficial de la señora Merello y encontré una pequeña referencia a “La calle y yo”:

“..Le gustaba escribir, todo lo que le saliera del corazón. Tal vez así nació en la noche del 31 de Octubre de 1972 “La calle y yo”. Diez mil
ejemplares inundaron los kioscos de la ciudad y a los pocos días, nada de ello quedaba en los escaparates…” 

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Tita pasa la bolsita

La Tita de La Calle y Yo, es una Tita sumamente religiosa. Una Tita evangelizadora que parece no cejar en su misión divina. No hay página donde no se nombre a Dios. Colocando a la Fe en el centro de su vida, como motor y sostén. Quizá la justificación de este aferrarse se encuentre en la inmensa soledad de la que la Merello habla mas de una vez.
No fueron pocos los momentos en que dudé de que el libro haya sido escrito por ella. Y tal vez, más que duda, haya sido un acto reflejo de mi desilusión.
En un capitulo titulado “Sacerdocio” cuenta que en una amena charla con un sacerdote le pregunta “¿Vive solo?” Y sacerdote le respondió “No, con mis muchachos (…) Me los dejaron de chicos. A donde yo voy, van ellos” Para Tita la Iglesia no era solo la casa del Señor de los creen, sino la de los sacerdotes, y la de algunos niños y muchachos que podían vivir con ellos. Mi mirada actual, llena no de prejuicio sino de noticias al respecto, me lleva a ver lo siniestro de la escena. Tita parece una santa inocente que pregona “Cada domingo, estamos ahí, arrodillados, cada cual con su miedo, con su pedido. Yo, en acto de humildad, paso la bolsita de limosna. La gente me responde con su ayuda. Yo agradezco. Todos colaboran con su fe infinita. Todos son más buenos” En este pequeño párrafo se resume una parte fundante de toda religión, aunque Tita usa artilugios, no dice diezmo, usa otras (varias) palabras: limosna, ayuda, colaboración. Hace acto de humildad, es decir, se corre de la baldosa del tango, de las luces del teatro y pasa la bolsita. La síntesis es arrodillarse, pedir, humillarse, pagar y quedar liberados: “Todos somos mas buenos”

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Tita modela a la mujer

Las palabras de Tita tienen un destinatario concreto y preciso. Tita le habla a las mujeres, todo el tiempo. En cada capítulo se dirige a ella. Y les propone crear y mantener “hogares donde la institución familiar –padres e hijos, limpieza moral-“ lo signifique todo. Y las alienta en la maternidad con estas palabras:
“¡Madrazas! Las que con muy poco dinero igual que Jesús, saben repartir el pan y hacer prodigios en la comida diaria. (…)
¡Madrazas! Las que no saben de fiestas, de trivialidades y en su paso por esta vida su única misión es vivir para sus hijos.
Las demás llorarán en esta vida y en la otra su frustración”
No contenta con delinear un perfil de mujer sometida, condena a las que no siguen el modelo a la frustración. Es probable que lo que Tita Merello haya escrito en este libro hoy no signifique nada. Pero en su momento, muchas mujeres deben haber tomado sus palabras como quien las toma de alguna fuente de sabiduría. Porque este libro de 39 años, no dista mucho de lo que podría ser uno de autoayuda. Pero sobre todo, es un libro moralizante. Y aleccionador que apunta a las mujeres y dispara lamentos en forma de preguntas como “¿Dónde quedó la femineidad que tanto gustaba al hombre?”, “¿Adónde va la mujer tan emancipada de hoy?” Y sentencia “Femenina no es mostrar con descaro, en la calle, lo que debemos hacer que el hombre imagine en nosotras”

 

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Ta Te TiTa

Poco habla Tita de la artista que fue. De su sangre de arrabalera. De bambalinas. De las noches. De su arte. Porque al leer la biografía de un artista uno espera al menos ver como fue atravesado por el arte ese artista en particular. En este caso, Tita cuenta como fue atravesada por la fe, como recurso inevitable para superar el dolor y la soledad.

La imagen mas potente del libro es cuando se refiere a su niñez en tercera persona en el capítulo “La niña sola”: “Nunca tuvo un libro de cuentos y de figuritas entre las manos –no sabía leer-. Sólo miraba vacas, yerras, carneadas de cerdos… En esa época distante le daban las vejigas y las inflaba; eran sus globos, aunque sin colores.”

Ver actuar a Tita Merello siempre me ha generado un gran placer. Poner uno de sus discos es hoy en día una de mis elecciones. Yo esperaba encontrar rastros de una mujer no tan abatida por la fe religiosa. Íntimamente, esperaba encontrar un fragmento al menos que pudiera hacerme sentir identificado, algún mensaje que incluyera la diversidad sexual, la fuerza de las mujeres, el impulso de los diferentes… Lo mas cerca a haberlo encontrado es el siguiente fragmento de uno de los últimos capítulos titulado “Partir” (y respeto cada signo) “Amor, muchachas, no es sólo Hombre-Mujer-Amor, es querernos todos, hermandad, es, sin que nos lo hagan notar, aunque lo notemos, un querer sacarnos del pozo en que caemos algunos seres por falta de eso, de Amor de hermanos”

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